lunes, 9 de julio de 2018

[Review] Dimmu Borgir - Eonian (2018)


Hablar de DIMMU BORGIR es hablar de calidad musical, excelentes videoclips, presentaciones en vivo de dejarnos sin aliento y contenido en sus letras. Estos noruegos han logrado mantenerse en el “mainstream” del Metal desde hace, por lo menos, veinte años. Discos como “Enthrone Darkness Triumphant”, “Puritanical Euphoric Misanthropia”, “Death Cult Armageddon” e inclusive el poderoso “In Sorte Diaboli” dan la clara imagen de que se puede construir una carrera sólida y sin tropezones. Bueno, los noruegos lo habían logrado hasta ahora…

Esta es mi primer reseña para la pagina Metal Spirit y me hubiera gustado que el debut hubiera sido más disfrutable, y no me refiero al hecho de hacer reseñas sino al álbum que elegí analizar. Voy a ser lo más franco posible: “Eonian” es un disco flojo, muy flojo. Merece una audición completa justamente por lo que mencionaba que nos han ofrecido en el pasado, nada más. El título del disco no podría ser más acorde al tiempo que tardaron en componerlo, y ese tiempo que se tomaron no se ve reflejado en la calidad del mismo en lo más mínimo.

Ya las dos canciones que habían adelantado (“Interdimensional Summit” y “Council of Wolves and Snakes”) daban la crónica de una muerte anunciada. Exceptuando pasajes aquí y allá y “Ligthtbringer”, el disco cae en una redundancia musical en sus estructuras, recurriendo una y otra vez a estribillos ejecutados por coros que después de la cuarta o quinta canción ya se hacen demasiado previsibles. Las letras no escapan demasiado al nivel de la música, con letras un tanto vacías para lo que nos tienen acostumbrados los noruegos. Una mezcla mal lograda de epistemología y gnoseología con espiritismo y una pizca de ocultismo para evitar que se vean aún más bobas.

Sin querer caer en el simplismo recurrente de las ausencias como las de ICS Vortex y Mustis, en parte da la sensación de que nunca lograron recuperarse totalmente de estas bajas. Los estribillos con coros de relleno son un síntoma claro, pero en “Abrahadabra” lograron disimularlo con mayor éxito y lograron un buen disco. Se entiende perfectamente que las bandas deben “evolucionar” y no convertirse en una copia de sí mismas, pero tanto en el caso de repetirse como de cambiar tanto al punto de hacer un disco de esta índole demuestran falta de inspiración, y por ende, una crisis de creatividad.

Se hace difícil creer que una banda que quince años atrás nos pateaba la cara con su majerstuoso “Death Cult Armageddon” hoy componga canciones como “Archaic Correspondence”. Se sabe que los “blast beats” por sí solos no garantizan nada ni significan que siempre dan mayor fuerza a una composición, pero las pocas y pobres apariciones son alarmantes y hacen más difícil aún digerir el álbum. Como dije antes “Lightbringer” es la única canción que pone el pecho a las balas y que se puede decir que disfruté íntegramente, junto al hermoso instrumental de cierre “Rite of Passage”. De no ser por éstas dos composiciones mencionadas el resultado habría sido todavía más catastrófico. Es imperdonable que una banda de este porte haya tardado ocho años para presentarnos algo así, ¿acaso se contagiaron de Metallica? Esperemos que no. Deseo de todo corazón que para el próximo álbum la fórmula se invierta: menor demora en la composición y mayores resultados.

Calificación: 4.0/10

Realizado por Anhell Vecchio.-