sábado, 20 de mayo de 2017

[Review] Labÿrinth - Architecture of a God (2017)


Siete años habían transcurrido desde que el último trabajo discográfico de Labÿrinth había visto la luz. "Return to Heaven Denied Pt. 2" (RTHD Pt. 2) Significó el regreso de Olaf Thorsen a la banda que lo vio nacer y a la que junto con Andrea de Paoli, Andrea Cantarelli y Roberto Tiranti, dieron nada menos que la banda más importante de la escena italiana en cuanto a Power Metal se refiere y uno de los estandartes del metal para este país que tantas glorias musicales ha ofrecido.

Este regreso a la banda trajo consigo muchos cambios: La salida de Matt Stanciou, baterista y quien fuera parte de la agrupación desde "Return to Heaven Denied" (RTHD), la incursión de Roberto Tiranti en el bajo para grabar RTHD pt. 2 y la inclusión de Alex Bissa para las grabaciones y gira del mismo álbum.

Muchos años de silencio habíamos tenido desde esta segunda parte hasta que al fin, a principios de año, tuvimos noticias: En 2017 tendríamos nuevo álbum de Labÿrinth. Una enorme noticia que llenó de felicidad a todos los fanáticos y que, sin saberlo, llenaría de incertidumbre al poco tiempo después. Junto al anuncio de un nuevo trabajo discográfico, venía la noticia de la salida de Andrea de Paoli, Alex Bissa y Sergio Pagnacco de la banda, lo que obligaba a Labÿrinth a buscar gente talentosa y profesional para cubrir huecos tan grandes y difíciles de llenar. Las noticias siguieron llegando como bombas; tres nombres de viejos conocidos se sumaban a la alineación: Nik Mazzucconi se integraba como nuevo bajista de la agrupación, conocido por su trabajo en Edge of Forever. John Macaluso, conocido baterista famoso por su trabajo con gente de la talla de Alex Massi, Randy Coven, Vitalij Kuprij e Yngwie Malmsteen se unía a las filas de Labyrinth. Por último, tal vez la más grande sorpresa de la nueva formación se dio con el nombre de Oleg Smirnoff, quien fuera tecladista de Vision Divine en la etapa Stream of Consciousness, Stage of Consciousness y The Perfect Machine para después hacer sólo colaboraciones esporádicas con algunas bandas de la escena local, teniéndolo casi por retirado de la música; por lo que verlo de nuevo en Labÿrinth fue una gran noticia para todos aquellos familiarizados con la escena y sabiendo del gran potencial que existe en la mancuerna Thorsen-Smirnoff.

"Architecture of a God" vio la luz apenas hace unas semanas, el 21 de abril para ser precisos, y las ansias de todos los fanáticos no se hacían esperar. Esta nueva y prometedora alineación junto con la triada Thorsen-Tiranti-Cantarelli hacían que las expectativas en el nuevo álbum fueran muy altas, pues los componentes de una fórmula perfecta estaban ahí, y la pericia se vería en el modo de hacer que estos componentes funcionaran de manera armónica en pro de la música.

Es curioso pensar que la última vez que Labÿrinth tuvo una gran sacudida dentro de su alineación fue justamente en su material más icónico y representativo: RTHD. Vale recordar que para aquel mítico álbum de 1998 Fabio Lione había dejado las vocales de la banda para empezar una aventura con Rhapsody, Ken Taylor abandonaría la banda y jamás volvería a verse relacionado con el metal, Frank Andiver grabaría las baterías de RTHD y después daría un paso al lado para que Matt Stanciou se uniera a la banda. Es por esto que para los fanáticos de hueso colorado, no es ajeno que estos grandes cambios se den, aunque ahora la apuesta era diferente. En aquel entonces fue la fortaleza de la juventud la que dio un sonido único a Labÿrinth, ahora las fichas se ponían sobre gente de vasta experiencia con la intención de que la madurez y el conocimiento aportaran en generosas cantidades a la música de una banda con un estilo metamórfico.

Después de esta nostálgica apertura, pasemos de lleno al álbum que nos trae a esta cita.

¿Qué mejor manera de mostrarle al mundo que si creíamos que conocíamos de piez a cabeza a Labÿrinth, no estábamos más que en el más grande error? Esto es para este humilde servidor, lo que "Bullets" significa. Desde el título del track, Labÿrinth muestra que aún hay banda para rato, y que nos acostumbremos a que su sonido cambie conforme los tiempos cambien y las mentes creativas detrás del grupo vayan tomando diferentes formas. Un tema más agresivo a lo que podíamos anticipar, con gran libertad creativa para Oleg Smirnoff y John Macaluso quienes se distinguen con brillantez desde el primer momento en que se incorporan a la canción, una combinación de riffs en manos de Thorsen y Cantarelli con un “punch” muy contundente y con solos que muestran como las mentes de estos guitarristas trabajan muy bien a la par. El solo de teclado de Oleg que parece gritar “I’m back” a los cuatro vientos, un Roberto Tiranti que encontrándose en una de sus mejores etapas como vocalista, no abusa de los agudos sobre-humanos a los que sabemos puede llegar, haciendo de este tema de apertura, uno que deja con muchas preguntas de lo que viene, pero a la vez, con promesas de grandes cosas.

"Still Alive" comienza con Macaluso y Mazzucconi en un ritmo que puede hacerte mover los pies inmediatamente que sirven como preámbulo a un trabajo de guitarras y teclados que se funden de excelente modo para darle la bienvenida a un trabajo vocal de Roberto Tiranti que melódicamente es prácticamente perfecto, mostrando sin pena alguna su gran habilidad en los matices que destacan en los coros de la canción. Esta es una de las evidencias donde se muestra que una canción no tiene que ser grandilocuente ni con complejidad innecesaria para ser prácticamente perfecta.

Toda la contundencia que Labÿrinth puede dar hace acto de presencia con la tercer pieza del álbum: "Take on My Legacy". Un tema que nos remonta a algunos de los temas clásicos de la banda como Thunder o Save Me de RTHD y Sons of Thunder respectivamente. La facilidad con la que Macaluso y Smirnoff se adaptan a este sonido tan único de Labÿrinth es notable, pues a pesar de mostrar gran virtuosismo en sus incorporaciones en el tema, jamás dejan de sonar como parte integral de la canción, cosa que suele pasar cuando se exagera con los recursos de ejecución. Aquí todo está en su lugar para lograr una contundente y aplastante canción que es una de mis personales favoritas del álbum.

Llegamos a lo que fue el primer track que conocimos del nuevo álbum: "A New Dream". Un tema que puede traer cierto aire de nostalgia a los viejos escuchas de Labÿrinth, pues el principio podría traer a la mente temas como The Night of Dreams de RTHD. Con una presencia remarcable de Oleg Smirnoff y Roberto Tiranti, que juegan papeles protagonistas para destacar una canción de dinámica más lenta que sus predecesoras y que lejos de perder la atención de quien escucha, logra mantener los oídos bien pegados a los audífonos, pues es notable que a pesar de la notable carga del clásico sonido de Labÿrinth en los puentes y los solos, mantiene la suficiente personalidad para sentirse como un tema nuevo.

Y el laberinto clásico se presenta en todo su esplendor por primera vez en "Someone Says", la canción que con mayor facilidad se te quedará pegada en la cabeza pues cuenta con un coro tan pegajoso como aquellos de Sailors of Time de RTHD 2 o State of Grace de RTHD. Con puentes sutiles a cargo de la voz de Roberto Tiranti que abren camino a los solos de Olaf Thorsen, Andrea Cantarelli y un poco ortodoxo pero sumamente agradable sólo de piano de las manos de Oleg Smirnoff; seguramente será uno de los temas favoritos de los seguidores de hueso colorado de la banda.

Bajando las revoluciones por minuto, llega "Random Logic", tema de menos de dos minutos a cargo de Oleg Smirnoff y Roberto Tiranti que sirven como pórtico a lo que será la parte menos convencional del álbum.

El octavo tema del disco y homónimo al álbum, "Architecture of a God" es uno de los temas donde la banda se ha dado más libertades no sólo en lo que respecta a esta pieza discográfica, sino en toda su composición. La rítmica de los distintos pasajes se superpone a la otra en un modo tan variable que si tomaras cada uno de ellos por separado, pensarías que se tratan de al menos tres canciones diferentes. La nueva propuesta de Labÿrinth se escucha claramente en la canción que comparte nombre con el álbum, es decir: Si crees que conoces todo lo que Labÿrinth puede hacer, aún hay más, mucho más.

Y así como en los tiempos de Return to Heaven Denied y el cover a Feel, una canción propia del techno, aquí suena nuevamente un tema muy popular dentro del género electrónico: "Children" de Robert Miles (Q.E.P.D.) y aunque no soy fan de la incursión de las bandas de metal a la inclusión de sonidos propios del techno en su música, hay que admitir que ambas adaptaciones que Labÿrinth ha hecho (tanto la de Feel como la de Children) son temas que con una buena dosis de batería y guitarras eléctricas, puede quedarse fácilmente en la cabeza. Destacable una vez más, la actuación de Oleg Smirnoff.

Todo buen álbum de Labÿrinth tiene esa balada de guitarra electroacústica acompañada de pequeños arreglos eléctricos, y así es como hacia el final del álbum llega "Those Days", tema que se destaca por recordar en dinámica a algunos temas del pasado de Labÿrinth como "Falling Rain"  o "A Midnight’s Autumn Dream" pero con suficiente personalidad y originalidad para poder distinguirse como un tema nuevo y no un reciclado de lo que ya han hecho.

Un álbum así no podía hacer menos que elevarse nuevamente hacia el final, y en el antepenúltimo tema de "Architecture of a God", aparece "We Belong to Yesterday". Parte de esta nueva propuesta de Labÿrinth, los riffs y rítmicas de los primeros segundos suenan a algo diferente a lo que conocemos de la banda italiana, y así se mantendrá por gran parte del tema siendo lo único distintivo del sonido de Lab el coro. La base rítmica de Mazzuconni y Macaluso funciona a la perfección para dar energía a un tema que en contraste, Roberto Tiranti lleva con mucha suavidad en la parte melódica. Uno de los temas memorables en un álbum de por sí, brillante.

"Stardust and Ashes", penúltimo tema del álbum, arranca con toda la energía que desde Take on My Legacy parecía estar contenida para salir de golpe. Toda la explosividad que sabemos todos aquellos que llevamos años escuchando a esta banda sale a relucir en este tema que es uno de mis personales favoritos. Los solos no podrían ser más oportunos y precisos para esta canción, los descansos que se toma el tema son en los momentos precisos, los solos de piano protagonizan los ambientes más ligeros de la canción, las baterías atacan con todo cuando deben y dejan descansar al escucha cuando es preciso, el bajo suena con la contundencia necesaria y con la suavidad exacta… En fin, como dije, este tema desde mi punto de vista, se lleva las palmas.

Después de toda esa inyección de adrenalina, Labÿrinth vuelve a bajar las revoluciones ahora por última vez. "Diamond", un tema que pareciera la continuación natural de Random Logic, pues una vez más son Roberto Tiranti y Oleg Smirnoff los que toman las riendas de la canción. Abandonando la postura tradicional de que son las guitarras electroacústicas las que pueden construir una buena balada, los sonidos electrónicos de los teclados son la estructura principal de este tema que deja intervenir de manera sutil a las guitarras y que da un punto final a una excelente producción.

Cada que Labÿrinth aparece, las cosas cambian. La trascendencia de esta banda es innegable, y sin dudas es de gran importancia para la escena del power italiano que esta agrupación esté en su máximo esplendor es primordial para que el sonido de los años por venir en la bota itálica vayan por buen rumbo.

Labÿrinth, así como lo hiciste con RTHD y RTHD 2, lo volviste a conseguir. Felicidades.

Calificación: 9.0/10

Realizado por Michael Orfeo.-