DESTACADOS

sábado, 4 de marzo de 2017

[Review] Sonata Arctica - The Ninth Hour (2016)


Desde "Unia" en adelante, el sonido de Sonata Arctica ha variado notablemente respecto a sus primeros trabajos. La banda que apareció en la escena finesa de los ´90, confirmando que el norte frío era el nuevo centro mundial del power metal (Stratovarius ya había hecho lo suyo, y Nightwish comenzaba a dar sus primeros pasos), conquistó a los metaleros con un estilo fundado en teclados imponentes, letras originales y un cantante que soportaba los agudos con gran solvencia. De esa época quedan los bises clásicos que la banda no puede obviar en cada presentación: "Fullmoon", "Kingdom for a Heart" o "Tallulah".

Pero como ha sucedido con la mayor parte de los grupos nacidos a finales del s. XX (véase Kamelot, Nightwish, Rhapsody o Avantasia), Sonata Artica abandonó la fórmula que la condujo a la fama y se inclinó hacia la complejidad de lo progresivo, que pareciera erguirse como el estilo que confirma la madurez de las bandas del género (quien no tiende hacia él es sentencia por la crítica de persistir en una adolescencia musical inaceptable).

"The Ninth Hour" es un trabajo que confirma dos cosas: por una parte, que Sonata Arctica no tienen intenciones de regresar a sus orígenes; y, por otra, que aún pueden hallarse en sus canciones momentos de una perfección que, a la vez, genera nostalgia y felicidad.

Este nuevo título inicia con "Closer to an Animal", canción que reitera una constante en la nueva etapa del grupo: Tony Kakko canta por momentos y recita por otros. Como si fuese un narrador, su voz se conjuga con el bajo y las guitarras para contar una historia sobre la capacidad del ser humano para alcanzar lo sublime y lo abyecto. El teclado aparece por momentos con una melodía pegadiza que no termina de imponerse, dejando el sabor amargo de que podría haber sido una mejor canción.

"Life" tiene un arranque poderoso y no defrauda su elección como tema promocional del disco. Si bien se recurre a los cambios de ritmo y melodías, no hay un abuso que aburra y desvirtúe el tema. Un buen momento de este trabajo que, quizá en otras épocas, hubiese sido un tema de final de disco.

"Fairytale" promete y cumple. Su inicio es cinematográfico, los estribillos no lucen, pero el coro es lo suficientemente pegadizo como para remitir al viejo sonido de la banda.

"We Are What We Are" es un buen medio tiempo, enmarcado en una atmósfera de vientos y teclado que recuerda a esa hermosa canción de Nightwish llamada The Islander. Gran trabajo de Tony y de Henrik Klingenberg para presentar un tema que podría estar entre lo mejor del álbum.

"Till Deaht´s Done Us Apart" cuenta una historia de amor y recuerda los primeros trabajos de Sonata Arctica: bellas melodías en los teclados y un inspirado Tony dan lugar al tema que más gustará a los seguidores de la banda que añoran sus inicios, demostrando que aún puede hallarse en los nuevos trabajos del grupo un guiño a sus mejores años (además del regreso al antiguo logotipo que había visto cambiar su tipografía a partir de "Unia").

En "Among the Shooting Stars"  se reitera la intención de contar una historia de amor, aunque aquí el resultado no logra agradar tanto como en la canción anterior. Es un tema breve que pasará sin pena ni gloria.

"Rise a Night" retoma la senda del doble bombo: sin llegar a las alturas que Sonata Arctica ha tocado alguna vez, es una canción en la que se percibe el aroma de los orígenes y uno de los títulos en los que más se luce Elias Viljanen, el guitarrista que ingresó definitivamente al grupo en el 2007. Aprueba, pero sin mayores méritos.

"Fly, Navigate, Communicate" logra, gracias a un buen coro, una canción intensa a medio camino entre las dos etapas de la banda. Si por momentos pareciera un tema del "Ecliptica" o del "Silence", por otros queda claro que no pertenece a esos años maravillosos.

"Candle Lawns" es una balada que remite a otras mucho mejores de la banda, como una sombra permite adivinar la forma del objeto que la emite.

El álbum prosigue con "White Pearl, Black Oceans - Part II (By the Grace of the Ocean)", continuación de una primera parte aparecida en el "Reckoning Night". Es lo más cercano a un himno que se puede encontrar en el disco, con orquestaciones que remiten a Nightwish y al metal cinematográfico que supo hacerse un lugar en la escena de los últimos años. Al tener más de diez minutos de duración, la canción presenta altibajos, sin caer en ningún momento en la abulia de otros temas extensos de Sonata Arctica aparecidos en trabajos anteriores.

El disco cierra con "On the Faultline", voz y teclado para una versión del primer tema del álbum con otra letra y –claro está- otra atmósfera. Una canción que podría haberse agregado como “bonus” en alguna edición, pero de la que este disco puede prescindir.

Concluyendo, Sonata Arctica atraviesa una etapa en la que intenta amalgamar sus primeros años y sus últimos tiempos en un sonido que tenga un poco de ambas épocas, sin renunciar a ciertos elementos a los que han sido fieles siempre (letras elaboradas, la intención de que cada tema sea una historia contada como tal, teclados protagónicos y buena instrumentación). Si bien este experimento puede dar buenos frutos, lo que se percibe en "The Ninth Hour" es que aún no se alcanzó un estilo armónico que logre tocas las cumbres de los mejores discos de la banda. Un trabajo con buenos momentos, otros flojos, pero con un aire de esperanza que lleva a estar atentos a los próximos pasos del grupo.

Calificación: 7.0/10

Realizado por Martín Mazzucco.-

------------------------------- IBERIAN WARRIORS -------------------------------

------------------------------- IBERIAN WARRIORS -------------------------------
.