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domingo, 20 de diciembre de 2015

[Review] Sadist – Hyaena (2015)


Cuando de Italia se trata, últimamente vemos un afluente importante de bandas originarias del país con nuevos discos, y más que nada, con una gran (por ahora vamos a llamarla) originalidad. Y es que Sadist, banda ya con años en la espalda, lanzando "Hyanea" con su death progresivo y sus toques pseudo-sinfónicos, a la par de mezclas conceptuales envolviendo tribus africanas, vuelven al ruedo y dicen presente a lo que mencionaba anteriormente.

Sadist, agrupación que se nutre más de líneas resonantes de bajos complicados (Andy Marchini en las 4 cuerdas), y ambientaciones macabras y medio sosas (Tommy Talamanca en las teclas). Pero no le quitemos prestigio a este último ya que también se ocupa de los riffs que cortan todo vacío musical que exista en la mezcla. Finalmente, pero no menos importante, tenemos al vocalista Trevor Sadist y al baterista Alessio Spallarossa, que cumplen su rol con creces, sin tener la necesidad de exhibirse.

Así estas 4 bestias arremeten con sonidos violentos, latigazos de graves en cada intro, como su primer corte “The Lonely Mountain” (también en video), el cual luego de escucharlo vas a conocer todo sobre el sadista. Su manera de enganchar con sonidos extraños y percusiones secas. Excepto cuando las influencias pueden y sacan a relucir esos pasajes a lo Dream Theater en la musicalmente hermosa “Gadawan Kura”. En ocasiones nos encontramos con canciones las cuales su arranque bien podrían encajar en un disco de Stratovarius, siendo “Bouki” y “Scratching Rocks” las señaladas.

Al álbum lo recubre una sinestesia de tribu africana, tanto el discurso en algún idioma nativo de “The Devil Riding the Evil Steed” o los parajes transitados en “Eternal Enemies”.

No me puedo ir sin mencionar “African Devourers”. El tema insignia del LP, recorriendo todo lo nombrado anteriormente, suena a un tour por “Hyena” en el cual ponemos el cambio en modo headbanging y nos dejamos llevar por los acordes más pesados y los medios tiempos lentos.

Instrumentalmente, la hiena se lleva las glorias. Bellos fragmentos melódicos, a la par de lo conceptual, sumándole los bajos destructores y machaques de guitarra hacen del larga duración algo a tener en cuenta para los amantes del progre. En consecuencia, a veces estos chicos oriundos de Génova, pecan de gula al querer infundir toda esa mezcla musical en canciones de 3, 4 o como mucho 5 minutos, Lo que luego se ve como sonidos forzados, como estudiado, le quitan la parte artística y algunos puntos en lo que sería plasmar ideas en el lienzo.

Por mi parte, nunca había escuchado nada de esta banda, y me supo a frescura, pero a la vez un poco cansina al rato. Creo que hay conjuntos con ideas un poco más claras al momento de arremeter con todo lo que a uno se le pasa por la cabeza, a dividir y delegar. A pesar de ello los muchachos han llegado lejos y crean este disco que si bien no será recordado, será bien visto y disfrutado en su momento debido a los complejos trances en los cuales te saben acunar, aunque sea por unos minutos.

Calificación: 8.0/10

Realizado por JosMor.-