martes, 20 de octubre de 2015

[Review] Iron Maiden - The Book of Souls (2015)


The Book of Souls”, fue lanzado al mercado con muchas expectativas. Desde el exitoso “The Final Frontier”, pasaron cinco años sin nuevos temas, además se anunció disco doble, el tema más largo jamás compuesto por la banda y hasta una canción dedicada a Robin Williams. El disco fue nuevamente producido por Kevin Shirley, quien tomó el trabajo desde la reincorporación de Bruce Dickinson al grupo. Nos encontramos con una nueva obra llena de piezas cambiantes, momentos sorprendentes, emocionantes, deja-vus de viejas épocas, pero a pesar de todo a Maiden sonando a Maiden.

El disco abre con un sintetizador para el tema “If Eternity Should Fail”, canción escrita por Dickinson que originalmente iba a estar en su álbum en solitario, pero junto con otros temas de su autoría fueron incluidas en este disco. Sin embargo es un tema típico de Maiden, donde las primeras voces entran con bastante delay eco, para después entrar los demás instrumentos a ritmo cabalgante. A los 5 minutos se torna más veloz, volviendo al tempo original con las guitarras melodiosas. Cuando parece acabar aparece una guitarra acústica acompañada esta vez de una voz “demoniaca” que va narrando el final de esta pequeña historia. Un tema que cuenta la historia de un ser que roba las almas a los humanos.

Cambiamos los ánimos con la segunda canción, “Speed of Light”, de arranque con el marcante sonido del cencerro de Nicko, escuchamos la canción directa y más pegajosa que nos tienen acostumbrados en sus últimas producciones. De estas últimas es la de menor nivel, lo cual no significa que sea malo, las guitarras son buenísimas en el solo y acompañando al estribillo. Este fue el single de adelanto, el cual fue acompañado de un videoclip notable donde se ve a Eddie viviendo diferentes videojuegos. Continúa “The Great Unknown”, con el bajo y arpegios limpios de guitarra, Bruce entra con pequeños ecos de nuevo. Notamos juegos de guitarras geniales, y la voz de Dickinson toma algunos tonos más agudos. Se trata de las típicas canciones de la doncella de comienzo lento, llegan a su pico máximo en un solo, melodía del coro repitiéndose, y terminan de nuevo en arpegios junto con un último pasaje en la voz, notándose esta vez apenas unos teclados. Una canción que narra el rumbo a lo desconocido.

Steve Harris abre paso a “The Red and the Black”, con una pequeña introducción de bajo para trece minutos de canción muy a lo “Rime of the Ancient Mariner”. Notamos la guitarra al compás de la voz en todo momento, incluso cuando en los primeros coros se dan los “oh, oh, oh, oh”, como para corearlos en el estadio. Más adelante se suman los teclados, la guitarra no deja de guiar la melodía, trascurre un largo pasaje instrumental, van cambiando los ritmos, un último canto de Bruce y de nuevo acabamos con el bajo de Harris. Un tema pensado para sonar como himno, donde la lírica nos acerca a los juegos de azar. Otra curiosidad fue que días después, la banda Uriah Heep, los acusó vía facebook de copiar el riff de su canción “I hear voices”. Suenan parecido, sí, mas nada exacto como para confirmar un plagio descarado.

El disco continúa con “When the River Runs Deep”, volviendo a la mayor velocidad. Comienza con un riff incial algo extraño y Bruce cantando con fuerza, no es un tema notable, pero puede levantar los ánimos en algún directo. Iniciando con una guitarra acústica atrapante, comienza “The Book of Souls”, el cual nos lleva por un largo recorrido que no se hace para nada aburrido, en cierto modo parecido a “Dance of Death”, con aires orientales. El homónimo del disco debe ser uno de los fijos en su próximo setlist, dando a entender una relación con la cultura Maya, como se ve a Eddie en la portada del álbum. Así concluimos la primera parte del recorrido.

Abriendo el segundo disco, entra “Death or Glory”, con nostalgia nos recuerda a las primeras etapas de Maiden, buenos riffs, a puro heavy metal old school. Es otra canción compuesta por Dickinson, que con varias escuchas se perfila como una de las mejores del disco, de seguro para los fans de la primera etapa de la banda.

Imposible no recordar a “Wasted years”, con “Shadows of the Valley”, el cual tiene un introducción muy similar, sin embargo solo es eso, la introducción, luego el ritmo de la canción es totalmente diferente, un cambio a lo “Run to the Hills”. Destacar los coros luego del primer solo que será todo un deleite para el público en vivo. Continúa una de las canciones más bonitas, “Tears Of A Clown” (“Lágrimas del payaso”), dedicada al fallecido actor Robin Williams. Cuando se logra entender el significado de la lírica, convierte la pieza en sentimientos encontrados, aunque resulte algo distante del resto de canciones del disco, llega a ser de lo mejor de este.

The Man Of Sorrows”, también se lleva uno de los picos más altos del álbum, luego de un comienzo con una guitarra llena de nostalgia, pasamos del tiempo balada a algo más rockera, los teclado aparecen dándole toques místicos y los momentos progresivos destacan en cada cambio. Una canción muy bien elaborada, como curiosidad de nombre igual a una canción de Bruce en solitario, pero nada tiene que ver.

Esta última época de Maiden, la banda vino componiendo álbumes con bastantes canciones densas, muchas veces para escucharlas varias veces y encontrarles el rumbo. Parece llegar el pico máximo en este disco y específicamente en esta última pieza “Empire of the Clouds”, la canción más larga hecha por los británicos en toda su discografía. Durante estos 18 minutos nos encontramos con bastantes toques novedosos, la introducción y participación del teclado, un cello y hasta vientos. A los 7 minutos se muestra recién el primer cambio de ritmo, pasando por un largo instrumental, llega al clímax a partir de los 12. Por algunos momentos repetitiva, otros con cambios de muy buen gusto, se convierte en un sorpresivo y agradable final para esta producción.

En conclusión, escuchamos un disco superior a su antecesor, muy fiel a lo que la banda propuso en los últimos tiempos. Bastante uso de ecos y reverb en las voces, hacen suponer un desgaste en la voz de Bruce por el obvio paso del tiempo. En general Maiden no da disco malo, todo lo contrario, y este no es la excepción, es más, con cada escucha “The Book of Souls” suena cada vez mejor.

Calificación: 8.5/10

Por Gianmarco Palacios.-